La imagen de la Virgen de Guadalupe tuvo que ser resguardada y trasladada tras la persecución religiosa durante la Guerra Cristera

Cientos de fieles se congregan año con año para rendir homenaje a la Virgen de Guadalupe en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México el 12 de diciembre, así como alrededor del mundo, pues ha representado una gran parte de la religión católica.

Sin embargo, dicho personaje religioso ha pasado por diversas historias, específicamente uno de los pasajes menos conocidos es uno relacionado con la Sagrada Tilma de la Virgen de Guadalupe en 1962, en el contexto donde ocurría la persecución religiosa llevada a cabo por el gobierno.

Bajo este panorama, estaba por publicarse una ley oficial que obligara a los ministros de culto a abandonar el recinto, pues recordemos que los ataques contra inmuebles religiosos eran comunes y recurrentes; estos ataques incluían las imágenes sagradas.

Persecución religiosa; la esconden en un ropero

Por esta razón, el entonces abad de la Basílica don Feliciano Cortés, determinó que era conveniente sacar y ocultar la imagen de la Virgen; esto de acuerdo con una declaración de Ana Rita Valero, doctora en Antropología por la UNAM.

En este sentido, la estrategia de las autoridades religiosas fue hacer una copia de la imagen para ponerla en el marco de la Sagrada Tilma, mientras que la original se protegió con telas de seda y jerga gruesa.

La imagen fue puesta en el doble fondo de un pequeño ropero para sacarla y así burlar el operativo anticlerical, el cual fue instalado por el gobierno en el Tepeyac; posteriormente se hizo un orificio en el muro que conlindaba con el convento de las Sacramentarias para así poder sacarla y colocarla en un camión de mudanzas lleno de tiliches rumbo a su resguardo temporal: una casa en el Centro de la Ciudad de México.

De acuerdo con el portal y revista “Desde la Fe”, luego de tres años, terminada la Guerra Cristera, la imagen regresó a su lugar de origen, misma donde se encuentra actualmente: la Basílica de Guadalupe.